Y Tú ¿Cómo Amas?

¿Realmente amas al otro? ¿O simplemente satisfaces tu necesidad de ser amado? Descúbrelo en el siguiente cuadro:

AMOR INMADURO AMOR MADURO
Obedece al principio “Amo porque me aman”, “Te amo porque lo necesito” Obedece al principio “Me aman porque amo”, “Te necesito porque te amo”
Se concentra en ser amado y no en amar. Siente una preocupación activa por la vida y el crecimiento del amado.
Se siente uno con la persona pero como no como es ella sino como necesita que sea, como un objeto para su uso. Significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. Ser uno sin dejar de ser dos.
No respeta al otro como es, porque depende de él. Respeta al otro tal cual es, porque es independiente.
Busca que el otro le haga feliz. Busca hacer feliz al otro.

Muchos de nuestros sufrimientos en nuestras relaciones afectivas pueden explicarse al contrastarnos con el cuadro anterior, con estos dos tipos de amor del que nos habla el psicólogo alemán Erich Fromm.

Podemos pensar que amamos y simplemente estamos utilizando al otro para saciar nuestra hambre de amor. Este tipo de relación nos hace dependientes, provoca la infelicidad del otro, es egoísta y limitante.

El amor maduro solo puede darse en la libertad de aceptar al otro como es, busca el bien del otro y en ello se place, respeta la individualidad de la otra persona, produce felicidad, significa dar vida y nos libra de la indiferencia por los demás.

Como dice el mismo Erich Fromm “Si una persona ama sólo a otra y es indiferente al resto de sus semejantes, su amor no es amor, sino una relación simbiótica o un egoísmo ampliado.”

Si has descubierto que tu amor es inmaduro, estás a tiempo de buscar orientación con un consejero, ya que amar es un arte que podemos aprender.

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