Actividad física: Por qué y Cómo

 

Constantemente y a través de muchos medios se nos recomienda realizar actividad física, estar en movimiento para estar saludables.

Numerosas investigaciones señalan los beneficios de la actividad física sostenida en la vida de las personas ya que  aumenta nuestra calidad de vida; es decir, nos permite vivir mejor y más años. Por ejemplo, diversas investigaciones tienden a señalar que la práctica física retrasa la muerte; las personas que realizan ejercicio tienen un 50% menos de probabilidades de morir de muerte prematura que aquellos que son sedentarios ((Paffenbarger, Hyde, Wing y Hsieh, 1986).

Además, según los estudios, el ejercicio físico ayuda a mejorar el tono muscular, aumenta la energía, reduce las grasas, aumenta nuestra productividad, mejora nuestro sueño, mejora nuestro ánimo, entre otros.

También contribuye en la disminución de la depresión y la ansiedad y mejora nuestro autoconcepto, favorece la memoria, reduce la fatiga, nos ayuda a canalizar la agresividad, reduce el estrés y nos pone más optimistas.

A todo esto podemos aumentar el hecho de que nos permite tener un mayor control de nuestro cuerpo, estar en buena condición física, aumentar nuestra flexibilidad, nuestra fuerza y, por ello, sentirnos más seguros.

Debemos tener presente que el cuidado de nuestro cuerpo es importante, porque es el cuidado de nosotros mismos. El cuerpo no es una parte poco importante de nuestro ser, es el medio de expresión de nuestro ser, de nuestra persona, somos nosotros mismos. Y cuidarlo, es cuidar de nosotros, amarnos; cuidar de nosotros es también condición indispensable para poder cuidar de otros.

 

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Pero ¿Qué características debe tener nuestra actividad física para ser beneficiosa para nuestra salud física y psicológica?

 

En un artículo escrito por Guillén García en la Revista de Psicología del Deporte, nos dice que debemos considerar lo siguiente:

  1. Debemos realizar nuestro programa de ejercicio de manera regular y no esporádicamente.
  2. Tiene que ser una actividad física enérgica, ejercicios aeróbicos en intensidad moderada a intensa, por un mínimo de 20 minutos.
  3. La frecuencia mínima debe ser de tres veces por semana en sesiones de 20 a 30 minutos.
  4. El ejercicio o actividad debe afectar grandes masas musculares con movimientos rítmicos y continuos: correr, caminar, hacer ciclismo, nadar, bailar jazz.
  5. Debemos elegir una actividad que disfrutemos, para sentirnos motivados.

Sin embargo, el  avance de nuestro programa de actividad física debe ser progresivo, yendo de menos a más en cuanto al tiempo y número de sesiones. Por ello, nuestro programa debe ser personalizado, adaptado a nuestra condición física y estado de salud actual, así como a nuestras habilidades. Es por eso importante pasar por un chequeo médico para conocer bien nuestro estado actual de salud y recibir orientación de un personal training para elaborar un programa adecuado a nosotros.

Esto quiere decir que si hace mucho tiempo que estás sedentario, que no te ejercitas; debes considerar la posibilidad, si tu condición física y estado de salud lo permiten, de empezar a salir de esa inactividad. Iniciar con calma, paso a paso, con orientación, un programa de actividad física acorde con tu realidad. Actualmente, hay muchas opciones y muchos horarios, así que solo es cosa de que te decidas. Recuerda que los beneficios en cuanto a tu salud física, tu estado de ánimo, tu salud psicológica, lo ameritan. Y que para las cosas importantes, siempre podemos encontrar el cómo, el dónde y el cuándo.

Una manera de motivarte puede ser coordinar con un amigo o grupo de amigos que tengan intereses comunes y necesiten como tú ponerse más activos, ya que muchas veces la compañía puede ser una gran motivación.

 

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